En plena conversación sobre vivienda en ciudades como Madrid o Barcelona, cualquier modelo ligado al alojamiento se mira con lupa: ¿aporta una alternativa responsable o añade presión turística? Para entender cómo se posiciona HomeExchange en este debate, en Clave Inmueble hablamos con Pilar Manrique, portavoz de HomeExchange en España, que defiende que su impacto es “diferente” al de otros modelos porque se apoya en intercambio y reciprocidad, sin transacción económica entre familias y sin fines lucrativos.
La portavoz lo resume desde el inicio con una tesis clara: “HomeExchange no ejerce presión sobre el mercado inmobiliario ni contribuye al turismo masivo.” A partir de ahí, su argumentario se construye en torno a tres ideas: cómo funciona el modelo, qué datos presentan sobre el uso real de las viviendas y qué mecanismos refuerzan la confianza y la seguridad.
Un modelo basado en intercambio, no en rentabilidad
Según Manrique, el rasgo diferencial de HomeExchange frente a otros modelos de alojamiento turístico está en su base: “se basa en el intercambio y la reciprocidad” y fomenta “la cultura del respeto, la confianza, el viaje local, las experiencias auténticas y las relaciones humanas”. En su comunidad, insiste, los miembros eligen prestar su casa y los intercambios se producen “sin transacción económica entre las familias, sin fines lucrativos”, lo que —en sus palabras— evita efectos como “la especulación en los precios de la vivienda”.
Ese enfoque también define el tipo de experiencia que promueven: abrir la puerta de casa para que otras familias descubran un barrio y una ciudad “con una mirada local”, apoyándose en recomendaciones del anfitrión y buscando integrarse de forma respetuosa en la vida cotidiana del destino.
El dato que quieren poner sobre la mesa: 14 noches al año
Cuando el debate gira hacia la presión turística, HomeExchange pone el foco en el uso: “las viviendas de HomeExchange se utilizan una media de solo 14 noches al año”, un dato que, según la portavoz, marca una diferencia fundamental frente a los alquileres a corto plazo.
A esa cifra suma otro punto: el intercambio “utiliza recursos ya existentes” y, en su visión, aprovecha viviendas que se quedan vacías. Además, afirma que la mayoría de las viviendas en la plataforma son residencias principales y que están repartidas por diferentes barrios, no solo por los más turísticos. Como resultado, señala, los invitados tienden a equilibrar su estancia entre atracciones turísticas y zonas menos conocidas, incluso “alejadas de los circuitos turísticos habituales”.
“Aspira a ser un vecino más por unos días”
Uno de los temores más repetidos en edificios residenciales es la rotación de personas desconocidas. En esa preocupación —“más gente entrando y saliendo del edificio”— Manrique propone cambiar el marco: esa familia que se ve en el portal “aspira a ser un vecino más por unos días”.
Añade un matiz que, para HomeExchange, es clave: esa familia también comparte su casa en la plataforma y entiende “el valor del respeto, la confianza, la hospitalidad y el agradecimiento”. Incluso lo lleva a lo cotidiano: cuando coincidan en el ascensor, probablemente una de las cosas que más disfruten sea “dejarle su mejor recomendación local”.
Cómo funciona HomeExchange, de forma práctica
Para quien llega de cero, HomeExchange se presenta como “la comunidad líder del intercambio de casas en el mundo”, con más de 270.000 miembros en 155 países.
El proceso, tal como lo describe la portavoz, tiene varios pasos:
- Registro en la web y creación de cuenta.
- Completar perfil.
- Proceso de verificación: el equipo verifica identidad y domicilio (“que eres una persona real y que tu vivienda es también una vivienda real”).
- Activar la suscripción anual: 175€, una “tarifa plana” con la que se pueden hacer todos los intercambios que se deseen durante un año.
- Búsqueda del intercambio en el buscador con filtros y envío de ofertas.
- Contacto directo entre miembros, cierre de detalles y registro oficial del intercambio en la web.
En la plataforma, explica, existen dos modalidades:
- Intercambio recíproco: “yo me voy a tu casa y tú a la mía”, simultáneo o no simultáneo.
- Intercambio por GuestPoints: un sistema de puntos que da flexibilidad. Los miembros reciben invitados, obtienen GuestPoints y luego los usan para alojarse en casa de otros miembros. Manrique reconoce que esta modalidad suele despertar más preguntas en los recién llegados.
España: segundo mercado y más de 120.000 intercambios en 2025
En España, el crecimiento es uno de los ejes de la conversación. HomeExchange sitúa a España como su segundo mercado más importante, “detrás de Francia y delante de Estados Unidos”. En cifras, Manrique indica que ya cuentan con más de 40.000 miembros en España y que se realizaron más de 120.000 intercambios en 2025.
¿Y qué está empujando a tanta gente a probarlo ahora? La portavoz admite que el ahorro económico es una puerta de entrada, pero subraya que lo que termina “enganchando” son “los valores, la comunidad” y ventajas como sentirse como en casa, una inmersión más profunda en la cultura local, descubrir lugares fuera de lo turístico tradicional y disfrutar de la hospitalidad y el compartir. En los últimos años, además, dice que ven cada vez más miembros que llegan buscando formas “más responsables y respetuosas” de viajar.
Vivienda habitual vs. segunda residencia: porcentajes y “alquiler turístico disfrazado”
En el corazón del debate inmobiliario aparece la pregunta inevitable: ¿qué tipo de viviendas se intercambian? Manrique aporta porcentajes concretos:
- A nivel global, el porcentaje de residencias primarias en HomeExchange es del 73%.
- En España, donde es más frecuente disponer de segunda residencia que en otros países europeos, la cifra baja, pero sigue siendo mayoritaria: 62% de residencias primarias.
Respecto a la crítica de “alquiler turístico disfrazado”, la portavoz es tajante: HomeExchange “nunca será” eso porque los intercambios se producen “sin ningún tipo de transacción económica” entre miembros. Y aquí introduce un concepto que se repite como hilo emocional: sus miembros no buscan rentabilidad económica, sino “una rentabilidad emocional”. Usan sus viviendas “para viajar, disfrutar de experiencias en familia y descubrir destinos soñados”. Su casa —habitual o secundaria— sería “el pasaporte” que les permite viajar y disfrutar de esas vacaciones.
La barrera mental: “dejo mi casa a alguien que no conozco”
La confianza es la gran fricción del intercambio de casas. Manrique reconoce los miedos iniciales: alojar a un desconocido, qué pasa si se rompe algo, cómo preparar la casa, o incluso si la vivienda o la zona será “suficientemente atractiva”.
En su respuesta, HomeExchange sostiene que la “seguridad y tranquilidad” es una prioridad y apunta a tres elementos:
- Verificación de identidad y domicilio al registrarse.
- Sistema de valoraciones para conocer experiencias previas con cada miembro.
- Contacto directo entre miembros, que —según Manrique— da mucha tranquilidad.
Para superar los miedos iniciales, la portavoz recomienda algo muy concreto: hablar con otros miembros y escuchar experiencias reales. Para ello, mencionan canales como grupos de Facebook y la posibilidad de contactar con embajadores (miembros con mucha experiencia). También destacan un evento global, los HomeExchange Days, que tiene lugar del 19 al 25 de marzo, con encuentros informales para que interesados puedan resolver dudas y temores.
Cuando algo sale mal: garantías y coberturas
Aunque Manrique afirma que en 2025 el 99,7% de los intercambios se realizaron sin ningún imprevisto, también explica qué ocurre si surge un problema. HomeExchange ofrece:
- Garantía en caso de cancelación y/o no conformidad (si el alojamiento no se corresponde con la oferta): su equipo intenta buscar un intercambio alternativo y, si no es posible, se ofrece una compensación económica para decidir si continuar o no con el viaje.
- Garantía en caso de daños accidentales: hasta 1M USD.
Qué tiene España de diferente dentro de la comunidad
En su lectura, España reúne dos ingredientes que impulsan el intercambio: un país “hospitalario y generoso”, con gran atractivo turístico y diversidad de paisajes (playa, montaña, grandes ciudades y zonas rurales), y un fuerte peso del turismo interno. De hecho, Manrique señala que en 2025 el 53% de los intercambios fueron nacionales.

