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Entrevista a Olga Sala, socia de Monapart

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En un sector inmobiliario cada vez más despersonalizado, Monapart defiende una forma de trabajar más humana, estética y emocional. Para conocer mejor esta visión, hablamos con Olga Sala, socia y directora de marketing.

Licenciada en Derecho, máster en Marketing por ESADE y periodista colegiada, Olga cuenta con más de 15 años de experiencia en comunicación y marca en el sector inmobiliario.

Desde 2010, ha liderado la estrategia de Monapart, acompañando su crecimiento desde Barcelona hasta convertirse en una red de referencia en toda España.

1. ¿Puede una agencia inmobiliaria aportar algo nuevo, más emocional, en medio de un mercado hipercompetitivo y despersonalizado?

Por supuesto. Ese fue precisamente el motivo por el que fundamos Monapart en 2010, porque detectamos que había una oportunidad para una aproximación más humana al servicio inmobiliario, con procesos pensados desde y para el cliente, adaptados a sus necesidades, ritmos y emociones, tan importantes cuando afectan a nuestra casa.

La hipercompetencia obliga a poner el foco en cerrar la venta en el corto plazo y no en activar procesos de escucha activa o de fidelización, por ejemplo, que piden otros ritmos y apuntan al largo plazo. Creemos que precisamente en el inmobiliario es especialmente importante mirar más allá de la simple transacción y dejar un buen recuerdo, porque eso fomenta la recomendación que es la principal fuente de negocio.

Esta “destransaccionalización” del servicio además, no ha hecho más que potenciarse en todos los sectores, no sólo en el inmobiliario, para satisfacer las necesidades y expectativas de un consumidor más exigente e informado.

2. El mercado exige rapidez, rentabilidad y captación agresiva. Sin embargo, vosotros apostáis por el cuidado, el detalle, la escucha… ¿Cómo lográis que esa forma más lenta y humana de trabajar siga siendo eficaz y sostenible?

La agilidad no está reñida con el cuidado. De hecho, son dos caras de la misma moneda. En Monapart, integramos la dedicación al detalle y la escucha activa en cada paso de nuestros procesos, lo que nos permite ser eficaces sin comprometer nuestros valores. No se trata de ser agresivos en la venta, sino de ser precisos en la conexión: sabemos cómo ser directos, pero siempre desde el respeto y la coherencia con nuestra filosofía de empresa.

Entendemos que la viabilidad del negocio depende tanto de cerrar ventas como de construir una reputación sólida. Por eso, en Monapart, equilibramos las metas a corto plazo (ventas) con la visión a largo plazo (satisfacción del cliente y posicionamiento de marca diferenciado). Hemos evolucionado de un enfoque puramente transaccional —el «cuánto»— a uno que prioriza el «cómo»: cómo interactuamos, cómo realzamos cada propiedad, cómo forjamos relaciones duraderas y cómo lo que hacemos impacta positivamente en el entorno y en el sector inmobiliario.

3. ¿Qué papel juega el diseño, la comunicación y la estética en la manera en que Monapart presenta propiedades y se relaciona con sus clientes?

Desde nuestros orígenes en 2010, en Monapart nos impactó la notable falta de esmero en la presentación de las propiedades en el mercado inmobiliario. Era una época en la que la atención al detalle se valoraba en otros ámbitos —recordemos, por ejemplo, los 20 minutos que un camarero podía dedicar a preparar un gin tonic perfecto—.

Pudiendo hacer las cosas bonitas, ¿por qué no hacerlo? Mejorar el servicio inmobiliario también pasaba por embellecerlo. Esto, naturalmente, se extendía a la comunicación. Observamos un lenguaje enraizado en clichés, frío y excesivamente centrado en lo tangible. Nuestro deseo fue revolucionarlo, adoptando un tono cómplice y cercano, de tú a tú, con el cliente.

Además, dado que nuestro posicionamiento se centra en «viviendas bonitas» y nos dirigimos a un público creativo y esteta, no cabía otra opción. La excelencia y la calidad, tanto en lo que hacemos como en cómo lo mostramos, son pilares intrínsecos de nuestra identidad y de la imagen que proyectamos.

“Más allá de lo transaccional”

4. ¿Qué tipo de personas suelen confiar en Monapart? ¿Creéis que hay un perfil emocional más allá del nivel adquisitivo?

Es innegable que la emoción es un componente inseparable en la venta de una vivienda, independientemente de su valor. Cuando Monapart nació, la dimensión emocional de este proceso se encontraba, en gran medida, eclipsada por aspectos puramente transaccionales y tangibles. Nuestra visión fue, y sigue siendo, equilibrar estas dos facetas inherentes a la comercialización inmobiliaria. Buscamos ofrecer un servicio que no solo sea eficaz y transparente, sino que también responda con empatía y un enfoque a medida a las necesidades de un público que demanda un trato más humano.

5. ¿Cómo gestionáis las expectativas de alguien que quiere vender rápido, pero valora vuestro enfoque más cuidado y reflexivo?

Vender rápido una vivienda no está reñido con hacerlo de forma cuidada y responsable. Lo importante de un verdadero enfoque al cliente es precisamente la capacidad como empresa de adaptar nuestros procesos a su ritmo y priorizando siempre sus necesidades.

6. Después de tantos años en el sector, ¿qué os sigue emocionando de ayudar a alguien a vender o encontrar su casa?

Justo el pasado mes de abril cumplimos 15 años, y aunque hemos evolucionado mucho, pues empezamos siendo una agencia boutique en Barcelona, crecimos hasta ser una red de 12 franquicias, y desde hace 5 años somos una plataforma de servicios que impulsa a los mejores agentes inmobiliarios en 15 ciudades de España, nuestra misión sigue siendo la misma: impulsar otra manera de hacer inmobiliaria.

Nos dijeron que nuestro modelo era “demasiado humano para ser negocio” y “demasiado bonito para ser rentable” y, a pesar de ello, estamos más fuertes e ilusionados que nunca, comprometidos a impulsar un sector inmobiliario más humano, habitable y digno para todos.

«No todo vale en el mercado inmobiliario»

7. ¿Qué impacto real habéis observado desde la aplicación de la ley de vivienda en zonas tensionadas? ¿Se han notado cambios significativos en la oferta, la demanda o las relaciones con propietarios e inquilinos?

El alquiler de viviendas siempre ha generado fricciones, por eso es crucial un protocolo exhaustivo, claro y transparente para garantizar la fluidez para todas las partes.

La declaración de zonas tensionadas y la alta demanda han intensificado estas fricciones, obligándonos a revisar nuestros procesos internos.

Algunos de nuestros agentes asociados no pueden gestionar las más de 200 solicitudes recibidas en un solo fin de semana tras la publicación de una vivienda en Barcelona, por ejemplo.

Queremos mantener la calidad, pero es inviable responder individualmente, lo que frustra tanto a los interesados como a los profesionales.

Por eso, algunas de nuestras agencias asociadas solo anuncian viviendas en Instagram, permitiendo a los interesados auto-agendar visitas mediante un calendario específico para cada propiedad.

8. ¿Qué papel creéis que puede jugar una agencia como la vuestra en un entorno tan condicionado por la desigualdad de acceso a la vivienda?

Formamos parte integral de la cadena de valor, y como tal, es imperativo que asumamos un papel proactivo y responsable frente a la actual crisis habitacional. Esta problemática nos impacta profundamente, no solo como profesionales, sino también a nivel personal, ya que agentes, sus hijos y sus familias son parte de esta búsqueda de vivienda y experimentan las tensiones del mercado actual. Aunque parezca una obviedad, es una realidad a menudo infravalorada.

En Monapart, optimizamos constantemente nuestros procesos, tanto internos como externos, para adaptarnos a las dinámicas del mercado, siempre con el objetivo de maximizar la transparencia y la fluidez para todas las partes involucradas. Asesoramos a los propietarios vendedores o arrendadores para que establezcan precios de mercado justos. De hecho, si las expectativas de precio son desorbitadas y contribuyen a exacerbar la desigualdad, no dudamos en declinar la prestación de nuestros servicios.

Además, participamos activamente en mesas de debate, congresos y foros inmobiliarios. Y a través de nuestros propios canales de comunicación, abordamos de forma recurrente esta crisis habitacional. Un claro ejemplo es el segundo episodio de nuestro reciente podcast, donde tuvimos el privilegio de conversar con Javier Burón, un reconocido experto en la materia.

“La tecnología no sustituye la cercanía”

9. ¿Cómo ha cambiado el trabajo del agente inmobiliario en los últimos años? ¿Qué ha mejorado, y qué se ha perdido en el camino?

La figura del agente inmobiliario ha evolucionado significativamente, y la digitalización ofrece ventajas cruciales como mayor eficiencia, transparencia, alcance y acceso a la información. Esto permite que el agente se enfoque en brindar una mejor experiencia al cliente, pasando de ser un simple intermediario a un asesor inmobiliario integral y de cabecera.

No obstante, la tecnología también presenta desafíos importantes. Genera inseguridad y el temor a quedarse atrás, obligando a una adaptación constante al cambio. Además, el marketing es altamente técnico y para mantener su competitividad, los agentes deben dominar la comunicación, la gestión de perfiles en redes sociales, tener su propia web, y utilizar sistemas como newsletters o WhatsApp Business para mantener el contacto con los clientes. Este nivel de tecnicismo representa un obstáculo considerable para muchos agentes.

10. ¿Qué tipo de vivienda creéis que está perdiendo sentido, y cuál terminará imponiéndose? ¿Pensáis que modelos como el coliving o el flexliving tienen recorrido más allá de los perfiles jóvenes y urbanos?

Más que “perder sentido”, lo que está ocurriendo es que está perdiendo normalidad la vivienda adecuada. Este es el drama: la gente cada vez puede acceder menos a una vivienda adecuada.

Vivienda cada vez más pequeña, vivienda compartida y flex living son las respuestas del mercado a dos circunstancias que concurren: la reducción de la unidad familiar tradicional (menos hijos y más hogares monoparentales) y la reducción del poder adquisitivo.

Es una desgracia que se da en la mayoría de las grandes ciudades, no solo de España, sino del norte global.

A nuestro pesar, creemos que estas tendencias sí, tienen recorrido; y sí, más allá de la gente joven, como ya atestiguan muchos casos de personas divorciadas mayores de cuarenta viviendo en pisos compartidos, o madres o padres con hijos compartiendo piso.

11. ¿Qué opináis de la creciente digitalización del sector? ¿Se puede mantener la cercanía en un entorno cada vez más automatizado?

Por supuesto. La digitalización es una herramienta al servicio de la conexión. Nosotros desarrollamos tecnología —como nuestro propio CRM por ejemplo— para dejar los procesos automatizados y usar ese tiempo en lo humano. Así devolvemos proximidad y calidez al sector sin renunciar a la eficiencia.

“Demasiado bonito para ser rentable”

12. Después de todo lo que hemos hablado, ¿qué os gustaría que la gente entendiera —de verdad— sobre lo que significa vender o buscar una casa?

El sector inmobiliario a menudo carga con un estigma. No es una profesión regulada en la mayor parte del país, lo que permite que cualquiera, en teoría, pueda vender una propiedad. Esto ha dado pie a un sinfín de malas prácticas por parte de quienes prueban suerte o, peor aún, de oportunistas, empañando la reputación de la industria.

Sin embargo, existe un amplio colectivo de profesionales de altísimo nivel, cuya dedicación y ética son intachables, y que gestionan la venta de cada vivienda con el mismo cuidado y compromiso como si fuera propia.

Se tiende a culpar al profesional cuando algo sale mal, pero rara vez se habla de la responsabilidad del propietario al elegir a su agente. ¿Cuántas veces se acepta una valoración muy por encima del precio de mercado real? ¿O se opta por trabajar sin exclusiva, lo que deriva en la misma vivienda anunciada por múltiples agencias, con información contradictoria y precios dispares? El resultado es un verdadero caos.

Es fundamental que un propietario aborde la venta de su vivienda de la mano del mejor profesional inmobiliario posible, depositando en él plena confianza. El hecho de que la profesión carezca de regulación y sufra de intrusismo no debe ser un obstáculo para tantos profesionales excelentes que se encuentran con clientes que, desde la primera llamada, imponen sus condiciones: cómo quieren trabajar, cuánto vale su casa y cuánto están dispuestos a pagar al agente. Esta dinámica, por fortuna, no se da en casi ninguna otra profesión.

Vender o comprar una vivienda es un proceso con una enorme carga emocional y económica. Implica un cambio de vida significativo y, como tal, debe gestionarse con responsabilidad, acompañamiento profesional y un cuidado exquisito. Merece una atención profesional, ética y humana a la altura de la trascendencia de la operación.

13. Y para terminar… si tuvieras que definir Monapart en una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?

Pues creo que “rara avis” es un concepto que nos ha acompañado desde nuestros inicios, por eso nuestro logo es un colibrí, la rara avis por excelencia.

Monapart es una rara avis porque demostramos que se puede hacer negocio sin perder la esencia. Sin aburrir, sin fingir y sin dejar de ser interesante ni perder la frescura. Sabemos que se puede construir una comunidad de #buenagente, donde los profesionales crecen, los clientes se saben y se sienten importantes, y donde las #viviendasbonitas encuentran su lugar.

En definitiva, un “mundo aparte”, un lugar donde la #buenagente hace buena inmobiliaria, y donde un colibrí nos recuerda cada día que lo raro, lo bello y lo “improbable” puede cambiar las cosas.








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